No correr en el mismo desbordamiento de disolución
No correr en el mismo desbordamiento de disolución
~~~~~ Versículos de la Biblia ~~~~~
1 Pedro 4:3-4 Basta ya el tiempo pasado para haber hecho los deseos de los gentiles, habiendo andado en lascivias, concupiscencias, embriagueces, juergas, disipación e ilícitas idolatrías. En ello les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desbordamiento de disolución, y os calumnian.
~~~~~ Palabras del ministerio ~~~~~
Vivir en la carne, en las concupiscencias de los hombres (v. 2), es algo común entre los gentiles incrédulos, quienes corren en un desbordamiento de disolución. En cambio, vivir una vida santa, en la voluntad de Dios, y no correr con ellos en su entrega a las concupiscencias, es algo que les resulta extraño. Tal cosa es ajena para ellos; les sorprende y les causa asombro. Literalmente, la frase “correr con ellos” significa precipitarse en una multitud semejante a una banda de juerguistas. Esto corresponde a vivir en la carne, en las concupiscencias de los hombres, a fin de llevar a cabo los deseos de los gentiles (v. 3) según la vana manera de vivir.
A la gente del mundo le parece extraño que nosotros no corramos con ellos en el mismo desbordamiento de disolución. Todos los placeres enumerados en el versículo 3 se asemejan a un desbordamiento. Este desbordamiento es una corriente, una tendencia. Siempre que llega el fin de semana, la gente del mundo sigue esta corriente para entregarse a sus concupiscencias. Así que a ellos les parece extraño que nosotros, como creyentes, no corramos con ellos en el mismo desbordamiento de disolución. Para ellos, nosotros somos como extranjeros. Nos miran como si fuéramos extranjeros, como si fuéramos ciudadanos de otro país.
La palabra “disolución” mencionada en el versículo 4 también indica darse gusto en exceso. Todos necesitamos comer, pero no debemos comer en exceso. Asimismo, todos necesitamos beber, pero no debemos beber en demasía. Si nos excedemos en la comida o en la bebida, caeremos en abusos, en excesos y en disolución. Como creyentes, no debemos caer en ningún tipo de disolución. En la manera en que comemos, bebemos, hacemos las compras y gastamos el dinero, debemos limitarnos y restringirnos. No debe haber disolución alguna en ninguno de estos asuntos. La gente mundana sigue el desbordamiento de disolución para satisfacer sus concupiscencias, pero nosotros no seguimos ese camino
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