La esperanza que nos está aguardada en los cielos (2)
La esperanza que nos está aguardada en los cielos (2)
La esperanza que nos está guardada en los cielos (2)
~~~~~ Versículos de la Biblia ~~~~~
Colosenses 1:27 A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.
Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí mismo por mí.
~~~~~ Palabras del ministerio ~~~~~
Efectivamente, Pablo dice en Filipenses 3:4 que Cristo es nuestra vida y que cuando Cristo se manifieste, nosotros seremos manifestados con Él en gloria. Pero supongamos que, en lugar de vivir por Él, viviéramos regidos por el yo y por nuestras preferencias, amando sólo a los santos que nos caen bien. Amar a los santos de una manera selectiva es vivir por el yo, y no por Cristo. Y si vivimos de esta manera, no estaremos contentos cuando el Señor Jesucristo se manifieste en gloria. Repito que la medida en que disfrutemos a Cristo como nuestra esperanza de gloria, dependerá de la medida en la que le expresemos hoy en nuestro vivir. Por tanto, el hecho de atesorar esperanza en los cielos, depende de nuestro vivir actual.
Si vivimos a Cristo y somos uno con Él, debemos ser capaces de decir: “Señor Jesús, te amo, y te tomo como mi vida y como mi persona. Señor, quiero estar contigo en Tu gloria y verte cara a cara. Quiero disfrutar de Tu presencia, incluso de Tu presencia física, de una manera práctica. Señor, éste es mi anhelo y esperanza”. Si usted ora al Señor de esta manera cada día, se sentirá muy feliz cuando Él regrese.
Pero supongamos que a usted no le preocupa el Señor ni tiene contacto con Él. Tal vez no peque ni lleve una vida mundana, pero vive continuamente en el yo. Puede ser que sienta respeto hacia el Señor Jesús por ser el Salvador y el Señor, pero es posible que aunque usted lo honre, Él no sea tan querido y precioso para usted, y que no tenga comunión íntima con Él, ni le viva ni le tome como su persona. Si ésta es la vida que usted lleva con respecto al Señor, ¿cree que estará lleno de emoción y dará gritos de alabanza cuando Él regrese? ¡Por supuesto que no! Por el contrario, usted, se alejará de Él avergonzado. El regreso de Cristo será glorioso para usted de acuerdo con la medida de esperanza que haya depositado en los cielos, al vivir a Cristo hoy.
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