Encomendar todo a Aquel que juzga justamente
Encomendar todo a Aquel que juzga justamente
~~~~~ Versículos de la Biblia ~~~~~
1 Pedro 2:22-23 El cual no cometió pecado, ni se halló engaño en Su boca; quien cuando le injuriaban, no respondía con injuria; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba todo a Aquel que juzga justamente.
1 Pedro 4:5 Ellos darán cuenta a Aquel que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.
1 Pedro 1:17 Y si invocáis por Padre a Aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación.
~~~~~ Palabras del ministerio ~~~~~
Esta palabra se refiere a todos los sufrimientos que experimentó el Señor. El Señor siempre encomendaba los insultos y las heridas que recibía a Aquel que juzga justamente en Su gobierno, al Dios justo, a quien Él mismo se sometió. Esto indica que el Señor reconoció el gobierno de Dios mientras llevó una vida humana en la tierra.
Mientras el Señor Jesús pasaba por sufrimientos en la tierra, Él siempre encomendaba todo a Aquel que juzga justamente. Estas breves palabras indican que el Señor no solamente llevó una vida que era un modelo para nosotros, sino que también, a lo largo de Su vida, Él se sometió absolutamente al gobierno de Dios. El propio Señor se sometió siempre al gobierno de Dios, y encomendó todo lo relacionado consigo mismo al juicio de Dios.
Puesto que estas dos epístolas tratan del gobierno de Dios, se refieren repetidas veces al juicio de Dios y del Señor (2:23; 4:5-6, 17; 2 P. 2:3-4, 9; 3:7), como uno de los puntos principales. El juicio de Dios empezó con los ángeles (2 P. 2:3-4) y siguió ejecutándose en la humanidad a través de las generaciones en el Antiguo Testamento (2 P. 2:5-9). En la era del Nuevo Testamento, el juicio comienza por la casa de Dios (1 P. 1:17; 2:23; 4:6, 17) y continuará ejecutándose hasta que llegue el día del Señor (2 P. 3:10), el cual será un día de juicio ejercido sobre los judíos, los creyentes y los gentiles antes del milenio. Después del milenio, todos los que hayan muerto, incluyendo a los hombres y a los demonios, serán juzgados y perecerán (1 P. 4:5; 2 P. 3:7), y los cielos y la tierra serán quemados (2 P. 3:10, 12). El resultado de los diversos juicios no siempre es el mismo. Algunos juicios dan como resultado una prueba disciplinaria, otros, un castigo dispensacional, y otros, la perdición eterna. Sin embargo, mediante todos estos juicios el Señor Dios purificará todo el universo con el fin de tener un cielo nuevo y una tierra nueva destinados a un nuevo universo lleno de Su justicia (2 P. 3:13) para el deleite del Señor.
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