Tener una mente para sufrir (1)
Tener una mente para sufrir (1)
~~~~~ Versículos de la Biblia ~~~~~
1 Pedro 4:1 Puesto que Cristo ha padecido en la carne, vosotros también armaos del mismo sentir; pues quien ha padecido en la carne, ha terminado con el pecado.
1 Pedro 2:21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por vosotros, dejándoos un modelo, para que sigáis Sus pisadas.
~~~~~ Palabras del ministerio ~~~~~
(Parte 1 de 2)
Puesto que la mente es la que dirige nuestro vivir, es preciso que la predicación de la Palabra cambie la manera de pensar de las personas. Uno de los objetivos de la predicación y la enseñanza es el de cambiar la mentalidad de las personas. Si pensamos de cierta manera, seremos dirigidos en esa dirección. Pero si nuestra mentalidad cambia y pensamos de otra manera, nuestro vivir se encaminará en una dirección diferente. Nuestros pensamientos rigen nuestras acciones, palabras y hábitos. Es por ello que Pedro encarga a los creyentes en 4:1 a armarse del sentir de Cristo.
Armarnos del sentir de Cristo equivale a armarnos de los pensamientos y conceptos de Cristo. Esto implica un cambio en nuestra manera de pensar. Muchos cristianos creen que mientras amemos a Dios y hagamos Su voluntad, estaremos bajo Su bendición y no sufriremos de ningún modo. Entre los cristianos es común el concepto de que mientras amemos al Señor no debemos pensar que ningún sufrimiento nos sobrevendrá. Pero consideren la vida de Cristo. ¿No amaba Él a Dios? ¿Acaso no hizo Él la voluntad de Dios? Cristo amó muchísimo a Dios, e hizo la voluntad de Dios hasta el final y de forma absoluta. Pero, ¿qué cosas le sucedieron a lo largo de su vida? Pareciere como si durante toda Su vida en la tierra no hubiera experimentado ninguna bendición sino sólo sufrimientos. Él nació en una familia pobre, muy lejos de ser considerada una familia de clase alta. Por supuesto, aquella familia era del linaje de David y, por consiguiente, pertenecía al linaje real. Pero cuando el Señor Jesús nació, aquella familia real era muy pobre económicamente.
Además, tal familia no vivía en Jerusalén, sino en el menospreciado pueblo de Nazaret en Galilea. Galilea era semejante a uno de los estados más pobres de Estados Unidos, que no se comparan con otros estados más ricos y de mayor población. El Señor Jesús vivió en Nazaret más de treinta años. Al inicio de Su vida, lo pusieron en un pesebre, y al final de Su vida, lo pusieron en la cruz. ¿Dónde vemos la bendición de Dios en la vida del Señor? Él padeció un sufrimiento tras otro. No gozaba de un buen nombre, ni tampoco tenía un lugar donde recostar Su cabeza. Ésta fue la vida que el Señor Jesús llevó en la tierra. Su vida fue una vida de sufrimientos.
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